Tendencias en la moda: ¿normalizan el consumismo?

Las tendencias siempre han estado en la sociedad, mucho antes de denominarse con este término. El siglo XIX fue importante para el sistema de la moda, ya que este marcó la distinción de clases. Mientras los burgueses se encargaban de solicitar la última moda de las marcas de alta costura en París, el proletario no contaba con la misma capacidad.

Los corpiños, faldas largas y moños extravagantes eran símbolos de poder y buen estatus; mientras que la clase baja solo contaba con dos trajes (iglesia y eventos sociales). La moda puede influenciar más a las masas de lo que se cree.

Desde el corsé en los 1800 hasta la minifalda en los 60, pasando por el minimalismo en los 90 y llegando al street style en la actualidad; las tendencias fueron un acontecimiento importante que solo podía ser consumido por la alta clase, pero que ahora puede estar al alcance de un click.

La ropa pasó de ser una necesidad del ser humano a usar lo mismo que tiene Bella Hadid en su último post.

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El corsé en 1800.

Tomando como partida el campo social de la moda, y cómo esta ha evolucionado a lo largo del tiempo, ya no buscamos grandes faldas, pero sí el estampado o el color de la nueva temporada. De forma consciente o inconsciente, empezamos a tener estímulos a nuestro alrededor de lo que deberíamos usar.

¿Cómo se crean las tendencias?

Contrario a lo que la mayoría de las personas piensa e incluso a muchos seguidores de las tendencias, esto no nace originalmente en las marcas de alta costura. Existen desfiles, revistas, artículos y campañas por parte de grandes marcas. Y todo nace gracias a un estudio previo de la sociedad. 

Marcas como Versace, Dior, Chanel y todos los representantes de los desfiles más grandes en la semana de la moda cuentan con estudios sobre nosotros. Lo que hemos estado usando durante un año, lo que usan los influencers más conocidos y lo que usan los famosos en su día a día. 

Todo se junta dentro de un trend book, con la capacidad de deducir lo que estaremos usando de aquí hasta dentro de 5 años. Estas investigaciones cuentan con siluetas, estampados, colores, arquitectura, avances tecnológicos y eventos sociales.

Posteriormente, se encargan de materializar y combinar cada elemento logrando una fusión con la esencia de su marca y la nueva tendencia. Sin acreditarse como creadores, pero siendo los primeros en llevar esta nueva moda, también conocidos como Early adopters o TrendSetters.

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Colección Chanel Primavera-Verano 2022. Fuente: Chanel.

Indudablemente los tiempos han cambiado, si en el siglo XIX todos morían por los diseños de la alta clase, ahora somos nosotros quienes influenciamos a las grandes marcas en su próxima colección. Existe una especie de ley no escrita donde creemos que debemos seguir las tendencias, cuando somos nosotros quienes las creamos. 

Siempre habrá alguien extravagante, fuera de lo común, que decide ir en contra de estas corrientes. Personas que en un principio fueron consideradas «mal vestidas» ahora son parte importante de la evolución de la moda. A ellas les retribuimos el concepto de grunge, street style, minimalismo, boho o hipster

Es un hecho que la moda la crea la sociedad. Tanto así que existen especialistas en cazar estas tendencias, llamados coolhunter. Personas dedicadas a determinar qué prendas, colores y siluetas se vuelven más constantes dentro del mercado, teniendo la capacidad de predecir qué será lo nuevo dentro de seis meses a un año.

El consumo de la ropa en masa

Las marcas fast fashion tienen tres aspectos en común: promueven el ciclo de tendencias, sus prendas suelen ser más baratas que una marca de alta costura, y sus producciones son realizadas en masa. Una tienda de fast fashion puede tener hasta 4 nuevas colecciones en un año. 

¿Qué sucede con las colecciones pasadas? ¿En dónde terminan las prendas que ya no se usan? Estas suelen terminar como desperdicios, en basureros, guardadas en tu closet con solo un uso e incluso existen casos de tiendas de ropa de segunda mano con prendas de Shein o Bershka de colecciones recientes.

El material de estas prendas también nos proporciona información, ya que muchas de las prendas son creadas para ser reemplazadas en un lapso de tiempo corto. La accesibilidad no siempre representa durabilidad. 

Es común que dentro de este tipo de tiendas saquen colecciones parecidas entre ellas. Siempre se repiten los cortes, el color, la silueta o dentro de las mismas colecciones existen diferentes prendas con la misma tela.

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Protesta contra Louis Vuitton en México. Fuente: Greenpeace.

Movimiento contra las tendencias: Moda x El Futuro

Desde el auge de la tecnología y el aumento de la producción de ropa, los fanáticos de la moda empezaron a pronunciarse contra las marcas de fast fashion y las tendencias. La producción acelerada ha causado un efecto negativo dentro del medio ambiente, los salarios y las condiciones de los trabajadores textiles; además de remarcar los roles de género según lo que usas.

En Esbaratao contamos con nuestro movimiento Moda X El Futuro, donde expresamos nuestro rechazo contra estos eventos e imposiciones sociales. Ahí comunicamos nuestro manifiesto, quiénes somos y qué queremos expresar con la ropa. También exigimos justicia por los trabajadores dentro de la industria textil. La moda no debería ser una tendencia, debería ser nuestra expresión.

Somos un equipo independiente impulsado por la pasión de informar sobre las problemáticas de la industria de la moda local y generar soluciones. 

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